Pide tres deseos
1
¿Cuánta tierra necesitas para vivir? ¿Cuántas casas? ¿Cuántos autos? ¿Cuánto dinero? Cuando el hígado está mal y requiere reemplazo, hay que esperar en la lista, lo cual tarda en que te toque tu turno, o llega antes la muerte. O "Cinco millones cuesta en el mercado negro", me dice un amigo. "¿Cómo?", casi salto de mi asiento. "Sí, secuestran a un individuo, lo matan, sacan el hígado, y te lo entregan. El pago son cinco millones de pesos. Y todavía falta que sea compatible. Si no, pierdes el dinero y de nada sirvió".
2
Te acuerdas de la fila que hacías y de pronto te tocaron el hombro. Y era el Diablo. Te dijo: no soy genio pero pide tres deseos.Tienes tiempo, tienes toda la vida que se irá como si fuera un minuto. Y te quedaste pensando. Porque la primera sensación que tuviste es que era un sueño. Por eso fue que te pellizcaste y sentiste dolor y comprobaste que era verdad. Pero también recordaste que la vida es efímera y que cuando hay que pedir, hay que pensarlo bien y saber pedir.
3
No puede haber falla alguna para nombrar solo tres. Están de ejemplo la señora que sin pensarlo mucho pidió que sus hijos no fueran molestosos. Y al instante el genio se los mató. Otra que pidió que su esposo dejara de tomar. Y zas, que muere el hombre. Un hombre pidió que su miembro viril le llegara hasta el suelo, y le cortaron las piernas. Y la muchacha que pidió compañía, el genio al instante inundó su casa de hormigas y cucarachas.
4
Por eso hay que saber pedir en las oraciones, y hay que pensar bien en los deseos cuando se presenta el genio dadivoso ofreciéndonos cumplir tres deseos, sea porque nos lo encontramos ocasionalmente, como en la lámpara de Aladino, o por pura casualidad el genio decidió entrar a nuestros sueños. Si le pido salud, debo especificar que me refiero a la salud de mi cuerpo, porque se puede confundir y creer que me refiero cuando los bohemios entrechocan los vasos de vino y dicen salud, entonces me pondría unas dos botellas de vino o una hielera repleta de cervezas, y no pararía de decir salud. Y si le digo que me quite los dolores de cabeza, alma o corazón, capaz que me corta la cabeza, me quita el corazón o se lleva mi alma, y entonces sí, nada queda.
5
Y recordamos, cómo no, el cuento ficticio, claro, de cuando un hombre le pide al genio la construcción de una red de carreteras que conecten a todos los pueblos del país, y el genio dice que eso es materialmente imposible, que sea comprensivo y cambie de petición. Entonces el hombre se rasca la cabeza y pide justicia social para los pobres del mundo entero, y el genio dice, "es más fácil lo de las carreteras, dime cómo las quieres".
6
Al tener la posibilidad de pedir mediante oración, o al genio (es un decir) del cuento y sueño, uno puede alocarse y pedir a las primeras de cambio, sin ton ni son, los deseos que cumplirían de entrada las necesidades más apremiantes. Solo que no siempre lo que deseamos es para nuestro bien. Y si lo que quiero no es para mi bien, entonces no me lo concedas.
7
Al genio le pido vida con salud. Porque con ella puedo agenciarme con mi esfuerzo lo que necesito y anhelo. Lo primero es sobre lo básico, entre alimentación y casa, con trabajo, es verdad. Y lo segundo es lo que en el transcurso de la vida he querido disfrutar, más que tener. Y en esto claro que hay diferencia. El aire no lo puedo tener, pero lo necesito y anhelo. La luz no la puedo tener, pero la necesito y anhelo. Y así podría ir detallando elementos que necesito, y al tenerlos los disfruto.
8
"Necesito tiempo", es común escuchar. Y quizá es vida lo que necesitamos. Tiempo hay suficiente por todos los lados que se le quiera ver. Solo que la vida debe tener asimismo una misión. Sin esta, la vida no tiene sentido. Y entonces es necesario e imprescindible encontrar lo más pronto en la vida la misión que nos corresponde. Si no, entonces Diosito, por favor, llévame. Cada vida tiene un propósito de existencia. Aún sean los animalitos que por una razón u otra hemos considerado que fueron creados para perjuicio y no utilidad, como por ejemplo los zancudos y las víboras venenosas, como se ha de comprender.
9
El hombre realmente no necesita mucho. Si extensión de tierra fuera solo para su provecho personal, mas no para su enriquecimiento bestial. Lo dice Leon Tolstoi, literato ruso, en su cuento "Lo que el hombre necesita de tierra", donde destaca la ambición desmedida. Un hombre con su esposa no tiene tierra, trabaja en tierra prestada, y la cosecha a medias. Luego hace un esfuerzo y compra una extensión mínima. Luego siente que necesita más, y con esfuerzo y sacrificio compra más. Y así hasta que logra tener una grande extensión. Pero quiere más. Y es allí donde se asoma el mal.
10
Le avisan que hay un pueblo lejano donde la tierra la venden muy barata. Antes de vender la suya va y pregunta. Y le dicen que por x cantidad puede adquirir toda la que alcance a rodear caminando desde la salida del sol hasta antes de que se esconda el sol. Y se emociona. Vende todo. Y se traslada a ese lugar. Se pone de acuerdo con los vendedores. E inicia a caminar tan pronto sale el sol. Sigue caminando. Mira un arroyito y lo rodea. Sigue caminando. Mira un bosquecillo de altos árboles y lo rodea. El sol está en lo alto y sigue y sigue caminando. Solo que hay que regresar. Y empieza el regreso. El sol avanza. Va más rápido. El trato es que se se oculta el sol y no llega al punto de partida, entonces pierde el dinero y queda sin nada de tierra. Para no hacer más larga la explicación. Porque falta muy poco para ocultarse el sol y a él le falta poco para regresar, emprende la carrera, de tal manera que a metros de llegar le da un infarto y muere. Cuando lo entierran, el ayudante expresa: "tres metros necesitaba, nada más"
11
Salud, dinero y amor, lo dice la canción. Y el que Tenga esas tres cosas, que le de gracias a Dios.
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