Se

Se lo mismo que todos los de la tribu. Empuño la lanza y la dirijo sobre la presa. Que cae inerme. A mil pulsaciones por minuto resuelvo el alimento. Ahíto me revuelvo sobre loma. Qué hacer con el tiempo que sobra. Apenas ayer intentamos escribir líneas de cada uno como pez. Todo se ve claro en la oscuridad. Regresaron ciegos los que salieron. Anuncian un sol de sombras que no conozco. Un Dios de piedra. Y un hacha para inmolar al libre.

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