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Mi primera novia

Mi primera novia de verdad. Que sí lo supo. Que me dijo que sí, a mi pregunta de si quería serlo. Tenía los ojos negros. O café oscuros. O verdes. Era casi de mi estatura o algo menor. La conocí en un salón de clases. Yo en un grado y ella en otro. Salones distintos. Ella tenía 15. Yo no había cumplido aún los 16. No era de mi ciudad. Había llegado a ella por los estudios. La miré a los ojos, y ya no pude dejar de verla; hasta en sueños. Y no le dije poesía eres tú, pero lo era. Cuando hacía frío, caminar juntos, tomados de la mano, era alegría y alivio. Y fuimos amigos antes que novios. Y cuando novios y eran vacaciones yo viajaba en camión a su ciudad. En su casa ya sabían. Y en la mía también. Cuando yo no iba a verla a su pueblo nos mandábamos cartas, a manera de ejercicio del buen cariño y redacción. Duramos un año de novios. Sueño de miel. Luego volvimos, para que fueran dos. En esos dos años conocí tanto dicha como dolor. Tristeza y alegría. Lo que era el apego y amor. Luego fue...

El teatro y la música en la escuela

En la primaria ocasionalmente había ocasionalmente algún espectáculo de títeres o de magos. Me gustaba ver moverse los muñecos en el teatrito. Y los números de magia que hacía un hombre que trabajaba de mago. En la secundaria había tantas actividades artístico-culturales, que a muchos no nos alcanzaba ni el tiempo libre para poder estar en todas las actividades que quisiéramos. En la escuela Normal tuvimos la mejor preparación que podíamos tener para trabajar como maestros. Tuvimos clases de folclor, con la maestra Nancy; de teatro con el maestro Onésimo Gallardo; de música, con Juan Pablo Puente Vallejo. En la primer clase de teatro ya estábamos casi todos dentro cuando él llegó. Con su voz clara y fuerte. Con excelente dicción. Tres compañeros llegaron tarde y desde la puerta pedían permiso para entrar. Él se volteó y visiblemente enojado gritó que No. De una manera muy fea. A todos nos asustó. Y con su mano e índice, los señaló y recriminó de manera casi violenta por su "ins...

Por ti seré

Escuché por primera vez la palabra "ciudadano" en la secundaria. Llevamos una materia que se llama Civismo, y nuestro libro de texto se llamaba El buen ciudadano. Nuestro maestro ya lo he dicho, se llama Raúl Torres Torres. Allí en primer grado aprendimos de derechos, sociedad, individuo, familia, obligaciones, disciplina, Constitución, leyes, y muchos otros. Y de alguna manera se nos fijó en nuestro pensamiento a los 18 años como la edad de inicio de nuestro ser como ciudadanos. A los 17 años fuimos llamados por SEDENA para cumplir con nuestro servicio militar. Y cada domingo a las 6 de la mañana llegamos a un lugar donde aprendimos asuntos básicos de la milicia: conocimiento de armas, tiro, barricadas, y tantos otros temas de la Defensa Nacional. Salíamos a las 12. Los que sabíamos algo de guitarra, nos invitaron a formar un grupo musical para cantar en el evento de fin de nuestra preparación militar.  El lugar era el tecnológico de Matamoros. Y a los 18 años llegamos a la...

Para qué sirve la poesía

¿Para qué sirve la poesía? Sosa y pueril, la pregunta. Lo mismo que cuando preguntan, para qué sirve la filosofía. No hay respuesta que valga. Ni lo uno ni lo otro. Huele mal el basurero de la ciudad. Niños y jóvenes buscan entre tanto, algo de valor. Y el viento pasa sin detenerse. A veces encuentran un libro. Un botón dorado. Un disco con canciones en inglés. Y sonríen entre ellos. Cuando llueve, se sientan unos a mirar caer la lluvia. Otros brincan y cantan que llueva, que llueva. Un logro es su dicha. Hasta el cartón les sirve. O ropa vieja. Todo ello lo venden por kilo. Sean libros de poemas o novelas. Tienen su valor en pesos. No hay respuesta. Homero, desde Atenas, lanza su furia al futuro por la pregunta. A los poetas encierran en manicomios. O los dejan morir de hambre. No es útil en el mercado de divisas. Tampoco vale como votos en campaña. Ni son letras de cambio. De intercambio sí. Un muchacho levanta la mano y pregunta. Sabe que sirve. Y si además ¿escribir poesía ayuda pa...

¿Para qué sirve la filosofía?

¿Para qué sirve la filosofía? Sosa y pueril, la pregunta. Lo mismo que cuando preguntan, para qué sirve la poesía. Para nada y todo. La vaca no necesita filosofía ni poesía. Los gatos ni perros las necesitan. Tampoco las hormigas ni las termitas. Ni los elefantes. Si vas al mercado, o al hipermercado, vas desnudo de filosofía y poesía. No las necesitas en el intercambio de mercancías. Entonces para qué sirven.  Las jirafas, quizá sí, por su estatura. O el puerco espín, quizá también, por sus espinas. Si preguntas, no responde Dios. Ni un esclavo antiguo de Atenas. O uno moderno en las factorías. Si le haces esa pregunta al loro, al merolico o al soldado, tampoco responden. El sultán tendrá una respuesta. Y otra el banquero. Al poeta no le pregunten, porque se enreda. Los maestros de filosofía tienen respuestas del diccionario o del manual de uso. Realmente, ¿para qué sirven? Si la vida es efímera. Si se discute aún sobre el primer hombre, o sobre los primeros. Si las máquinas simpl...

Oratoria y declamación

En general el arte en la escuela. Luego escribiré sobre teatro y música, pero ahora es sobre oratoria y declamación. No precisamente por asunto de concursos. Sino que es un deber que todos los alumnos tengan la oportunidad de desarrollar la habilidad de expresarse en público, cada vez con menos nerviosismo. Tuve la oportunidad de convivir y ver muchos concursos de oratoria y declamación. Tengo amigos maestros que son especialistas en esas disciplinas. Y son actividades con las que yo he aprendido mucho y me he acercado a otras áreas del conocimiento. En mi escuela Normal había una semana cultural, como muestra de lo que se estaba aprendiendo. Y había mucho entusiasmo por ver a nuestros participantes. Escuché allí por primera vez los poemas de León Felipe y Pablo Neruda. Ya en la secundaria había escuchado a muchos otros. Y traté de aprenderme algunos para participar. El caso ya lo he dicho. Mi ganancia era atreverme. Pero había otros compañeros que lo hacían siempre bien. La idea es...

Amanece

Es nuevo amanecer. Agradece. Abre puertas y ventanas. Los ojos y el corazón. Que entre el viento. Y refresque. Lo cerrado y estanque, se pudre. El nuevo día es oportunidad.