Supongamos que amanecemos sin internet

Supongamos que es real el amor

Supongamos que es verdad la alegría.

¿A qué santo he de rezarle?

¿A quién  infundir con Sisifo?

¿Quién tiene las riendas del Caballo de Troya?

¿Quién habita ennsus entrañas?



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