1
Dirán que estoy loco. Yo creo en la metafórica máquina del tiempo. Es otra realidad el poder lanzarnos al pasado y revivir cosas que ya vivimos. Ayer me sucedió. Y al futuro ni se diga, que hasta luces rojas se vieron anoche en Villahermosa. Eso me dicen. Drones simples, me dice un amigo, que en nada de eso cree, como si fuéramos únicos en el universo. Únicos sí en el verso, pero eso es otra cosa. Te decía caro lector y cara lectora, lo de la máquina del tiempo.
2
Mi máquina del tiempo, como una escafandra invisible que nadie ve, solo yo, por supuesto, la usé ayer y fui al Sunrise Mall (el mol) de Brownsville. Y me senté en una banca de la entrada. Sí señor. Y le apreté el botón de 47 años antes. Entrecerré los ojos. Estaba a un lado del Lubi's Café. Y me concentré en mi mente para que funcionara esta máquina que ya me empieza a fallar, cuando de pronto escuché mi nombre como desde el fondo de una noria moderna y horizontal" "Toñoooo". Y era Chuy Rojas.
3
El exceso de felicidad no es poca cosa. Y alimenta el alma al mil. Allí en el "mol" de Brownsville, con su nombre que describe los gratos momentos, como este viaje del tiempo algunas decenas de años después de no vernos, tanto tiempo en los individuos, minúscula fracción en el tiempo universal. Y henos aquí abrazados. Casi llorando de emoción. Aquellos muchachos de 13, 14 y 15 años, que pasaron calores, lluvias y frío en un salón cuando la secundaria, cuando los sueños son anhelos y se sueña un futuro.
4
Yo escucho mi nombre (Toñoooo") como un eco qué cruza el tiempo del 2022 al 1973, con una vibración tal que recorre la memoria. ¿Ya comiste? Ya. Nos tomamos algo aquí en la plaza. Algo sí. Yo pensé en una cerveza. Dije un café. Preguntó Chuy al cajero del Italian food. "Es que el viejito quiere café", justifica la pregunta. Le dicen dónde, allí cerca. Y caminamos. Atropellamos los recuerdos. Nos arrebatamos la palabra. Y fluyen como película La parte de aquellos años sin detenernos en alguno en especial.
5
Yo lo miro en los ensayos del mariachi y la estudiantina siempre muy sonriente. Lo miro en el taller de carpintería cuando hicimos un cajón de bolero y un toallero. Lo miro con su guitarra negra eléctrica. Lo miro sonriente ayer. Y lo miro sonriente hoy. Somos los mismos. Vamos y venimos en el viaje del tiempo.
6
Viene Letty V, me dijo animoso. Y le platico cómo empezó la formación del grupo virtual con el mensaje que me mandó Letty Ramírez hace como dos años o poco menos desde Tijuana. ¿Eres Toño Solís que estudió en la secundaria 2 de Matamoros? Sí yo soy. Le contesto. Y así fuimos sumando a los jóvenes con experiencia quienes estudiamos en el grupo "a" de secundaria y que ya llevamos como quince en messenguer y once en Watsap.
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Llega Letty V con mucha tranquilidad. Nos saludamos. A mí me parece un verdadero milagro verla a ella y a Chuy. La forma de ser con mucha chispa de Rojas nos mueve gratamente de un tema a otro. Recordamos entre los tres a los demás compañeros. Algunas anécdotas. De algunos que mencionamos uno u otro no lo recuerda.
8
La secundaria fue nuestro puerto por tres años (como a todos). Cada uno anduvo en actividades en conjunto o diferentes. Estaban los talleres y los clubes. Cada quien tenía afinidades. Unos andábamos en varias actividades entre la banda de guerra y los grupos de música. Cada uno con su corazón vibrante por alguien. Con los motivos distintos para la sonrisa. Chuy se acuerda que yo me esforzaba por aprenderme un poema de Espronceda: con diez cañones por banda. Viento en popa en cada vela. No surca el mar sino vuela un velero bergantín. Y nos reímos.
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Esperamos vernos más del grupo en estos días. Tenemos anfitrionía generosa. Que pongan fecha y hora. Yo disponible. Es grato viajar en el tiempo a base de recuerdos. Es nuestra memoria la que nos mantiene con vida activa. Es la alegría de vernos. La amistad se mantiene incólume (no estoy seguro lo que significa), algo así como intacta a pesar del tiempo y la distancia.
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Nos despedimos con la decisión de volvernos a ver muy pronto. Dejamos tarea a Letty V de ponerse de acuerdo con nuestro anfitrión. La semana que entra será. Ojalá que todos o la mayoría puedan. Dice Jorge Luis Borges: ... la amistad no necesita frecuencia. El amor sí. Pero la amistad y sobre todo la amistad de hermanos, no necesita frecuencias. El amor está lleno de ansiedades, un día ausente puede ser terrible, pero yo tengo tres o cuatro amigos a los que veo una o dos veces al año”. Hasta allí la cita. Ahora imaginemos cuarenta y siete años sin vernos. ¡Qué emoción!
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Cada uno con nuestra historia personal. Con altas y bajas. Y a pesar de todo, seguimos sonriendo. La vida es bella. Un milagro verdadero ver de nuevo a mis amigo Chuy Rojas y a Letty V. Nunca creí en la posibilidad de verlos. Lo agradezco de corazón. Humo entra en mis ojos.
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