Carta a D, una historia de amor y otros libros
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Por fallas de internet, el programa Lecturas se transmitió solo la mitad. Solo los poemas de Álvaro Mutis, el poeta colombiano. Y no se transmitió ni el video donde mi amigo Rabelini, viejo soñador vendedor de libros viejos, habla sobre los tacos de Ciro Morales, cuya tradición perdura en Villahermosa a través de sus hijos. Y tampoco los poemas del poeta francés Francois Villón, reconocido por sus poemas, pero también por sus pendencias, constantes líos con la justicia, y condenado a la horca. Precisamente uno de los poemas para leer es Balada de los ahorcados, donde en versos anticipa las imágenes de su cuerpo colgado, movido por el viento y comido por los animales de carroña.
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Antier que escribí sobre Joan Manuel Serrat, y detallo su presentación en Villahermosa, en 2014, olvidé mencionar un libro que tengo de él y que se llama Cancionero SERRAT, en el que vienen una gran cantidad de la letra de sus canciones, agrupadas en discografía, desde su origen, 1967, hasta 1998 con Sombras de la China, pasando por 1987, Bienaventurados; 1989 Material sensible; 1992, Utopía; 1994, Nadie es perfecto; antes 1970, Mi niñez; 1971, Mediterráneo; 1974, Canción infantil; 1975, Piel de manzana; 1981, En tránsito; 1983, Cada loco con su tema; entre otros.
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Este libro cancionero es un verdadero manjar para quienes somos fans del maestro Serrat, porque aparte, viene con su biografía, álbum de fotos y alguna cosas más. Este libro, con un inteligente y amoroso prólogo de Antonio Muñoz Molina, fue editado por Aguilar española, en 2001 y es de pasta gruesa. Y a quienes nos gusta jalarle las cuerdas a la guitarra, pues allí buscamos cualquier canción que nos trae de un ala en los recuerdos, y nos ponemos en modo bohemia, acompañados de vino tinto y queso. Este ejemplar que yo tengo tiene su propia historia, ha estado lejos de mí, a causa del olvido y la geografía, y luego he logrado que regresé, gracias a almas caritativas. Nada del otro mundo, pero su propia historia de vida.
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Despistado que soy en el leer, entre sorbo y sorbo de café, ando metido en dos libros por ahora, principalmente (porque luego me asomo a otros), uno es El mono desnudo, de Desmond Morris, y otro, Los viejos creyentes. En el primero Morris analiza el comportamiento del hombre actual desde el ángulo solamente animal, al que llama precisamente como el nombre del libro, a diferencia de sus familiares genealógicos, con pelo, este es desnudo. Para ello hace una exposición en saltos de miles y millones de años, para explicar el paso de su condición de animal herbívoro, su transformación en carnívoro, y la necesidad evolutiva, tanto en el crecimiento de su cerebro, el que hayan quedado libres sus extremidades superiores, etc, y la necesidad que tuvo para asentarse en un lugar fijo, cazar en grupo, el descubrimiento del fuego, el uso de herramientas, hasta llegar al mono desnudo actual (aún no llego a esta parte). Reitero, sus explicaciones son meramente desde e punto de vista zoo, no cultural.
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Y en el libro Los viejos creyentes, el autor Vasili Peskov, relata la vida de los Likov, una familia de practicantes religiosos ortodoxos, que con las reformas religiosas en Rusia, fueron perseguidos y orillados a vivir como ermitaños en Siberia. Ellos fueron descubiertos por una expedición de geólogos en 1970, en medio de la zona boscosa siberiana, y que pertenecían a una vieja secta de los viejos creyentes, cuya vestimenta, noción de vida y lenguaje, se había congelado en el siglo XVII, en tiempos del zar Pedro El Grande, a quienes ellos consideraban el anticristo. Para cuando el periodista ruso del Pravda conoció esta historia, no habían contactado con nadie en 50 años, rezaban diez horas diarias, no probaban la sal, Originalmente compuesta la familia por los padres y cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres, para cuando el periodista los contactó, en los años del nuevo siglo, ya solamente sobrevivía la hija menor Agafia.
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Yo supe de los Likov por un documental en Youtube, al que llegué casualmente. Me llamó la atención poderosamente ese aislamiento motivado por la creencia religiosa, siendo dicho aislamiento casi total, porque se fueron a los más intrincado de la taiga siberiana, de tal manera que para llegar allí se requiere helicóptero, o remontar un peligroso río, con rápidos traicioneros. Es decir, se arriesga la vida para llegar allí. Pero el caso es que el fuego lo hacían con fricción de piedras pedernales, comían patatas y piñones; ya cuando hubo visitas de investigadores y les llevaban regalos, no aceptaban nada con códigos de barras, ni nada que fuera enlatado.
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Los libros de los que hablo (menos el cancionero de Serrat) se pueden conseguir en pdf por internet, de manera gratuita. Y me permito recordar que la aplicación Telegram, tiene una Biblioteca breve, con buscador, de tal manera que tengo muchos de los libros que siempre había querido leer, y que precisamente ahora me dedico a ello. Ah, no cambio mi gusto por el libro físico, pero no desdeño la posibilidad de tener y leer libros en digital. Sobretodo porque me ahorro dinero, y no ocupan espacio físico en mi casa.
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Apenas ayer empecé a estudiar mis lecciones de solfeo. Uno de mis sueños, que perdura aún a los 61 años, es leer y escribir música. Tengo un viejo método, que conocí gracias a Raymundo Fernández, compañero de la Normal, descendiente de los Fernández, familia de músicos, quien era nuestro maestro de música fuera de la escuela. Es el método Eslava, Método completo de solfeo. Haré mi parte, con disciplina diaria. Ayer apenas fue el inicio, hasta la lección 5. Hoy a ver hasta dónde llego. Quizá a la lección 7 u 8. Lento, pero firme, y bien. Me queda claro que el tiempo se va, en ello la vida, aprenda uno o no. Y cada quien decide en lo personal. Ah, también me gustaría aprender inglés.
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Me gusta jugar con los temas de los libros. Y a veces me digo: si fueras a un lugar alejado de la falsa sociedad, ¿qué libros de llevarías, si fuera uno, cinco o diez? Creo que si fuera uno, sería sobre cómo aprender a leer música. Porque al terminarlo tendría ocupación escribiendo música. Si fueran cinco, los otros cuatro, tendrían que ver con algo que tenga que ver con romance, algo como el Amor en los tiempos del cólera, de GGM, y Carta a D (una bellahistoria de amor); y ya con más calma volvería a replantear si fueran diez, y hacer una lista, en la que no podría faltar Borges, sin duda alguna.
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Van a creer que la primera biblioteca que tuve en casa, callejón 6, 209, colonia Treviño Zapata, eran todos los libros de texto gratuito que iban dejando mis hermanos mayores. Por eso, sin duda amo y defiendo la escuela pública y los libros de texto gratuitos del gobierno federal. Y me permito recordar que los libros gratuitos en secundaria empezaron en el municipio de Cárdenas Tabasco, con el Doctor Wilson en 1991 o 1992.
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Reproduzco el inicio de Carta a D, de Andre Gorz:
"Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. (...) Necesito reconstruir la historia de nuestro amor para captar todo su sentido. Gracias a ella, somos lo que somos, uno por el otro y uno para el otro (...) Te escribo para comprender lo que he vivido, lo que hemos vivido juntos».
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