Él esposo cumplía años. Su esposa lo invitó a salir a tomar una copa. Salieron. "Aguanta otro poco", le dijo ella, cuando él le dijo que ya quería retirarse luego de dos horas de estar en ese bar. Y se le hizo extraño que ella hiciera tiempo. Hiciera tiempo. Él ya se quería regresar. Y ya al oscurecer al fin regresaron. Ella dos pasos adelante, abrió el cerrojo de la puerta. El aprovechó para sacar un hacha y partirle la cabeza. Con una mano la sostuvo por la cintura y con la otra dió vuelta a la perilla y abrió la puerta para luego encender la luz. Y al instante escuchó que gritaron ¡Feliz cumpleaños!
Por eso
Por eso, cuando yo quedo, en suspiros por la nueva vida, tomo una hoja seca arrastrada por el viento, su ocre color, y la humedezco, para esperar el milagro. Hay polen adherido. Y a veces suceden cosas que ni yo mismo creo. Brilla, sí brilla, como si tuviera nueva vida. Por eso me adelanto a las circunstancias, cierta lógica, la experiencia. Y sigo en camino con olfato para la aventura. Menester fijar algunas circunstancias, entonces escribo, doy señales de lo interno, emociones al caso, decisiones o desilusiones, o externas, como boleto sin número de asiento, sabrá Dios la compañía. En fin, no se da parte del todo, solo de algo en específico. La otra vez escribí sobre los tiempos. Me da por reflexionar sobre la muerte, esta viva soledad que me abraza grandilocuente. Se ha ido una gran persona, en las mismas circunstancias sin o con fama; sin o con dinero. Para variar, el caso es el mismo. Hemos de irnos como pretexto sin despedirnos. Por eso, suspirar es razón suficiente de amores con...
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