No abras

Si tocan a tu puerta, no abras. No es a tu corazón que tocan. A veces el viento hace ruido. Y puede ser engaño. El corazón lo sabe. Pero es a tu puerta. No abras. Me he perdido en laberintos y creí ver una sonrisa esconderse en este corazón de piedra, casa de piedra, universo de piedra. Y me he rendido al tocar la puerta. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

¿Por qué así, señor periodista?

Libro: "La palabra provocada"