Que gatos tardan tanto tiempo en refrescarte la memoria. Que, siendo negros de pelambre, se cruzaron frente a ti. Como cruce en el camino de toros y rojo. Y nada de mala suerte. Ni los recuerdos más fútiles tardaron en llegar con el viento de recuerdos. Ahí estaban, agazapados. Mientras la culpa al otro.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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