Arriesga

La vida no viene dos veces. Es única. Así que arriesga. Cuando se vaya, el nunca más será un presente permanente. No arriesgar es vivir la vida en celofán. Apuesta. Concilia. Cruza el río de la mediocridad. El río de siempre tendremos tiempo. No hay necesidad de explicaciones. Nunca más está escrito en letras permanentes.

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