Cenicienta

Cenicienta en los naufragios de la tarde y los fines de semana. A donde arriba recién bajada de la nube la porcelana en una imagen de canciones. Y bailar de tarde en tarde. Como en el carrusel de juguete. La vida brincaba saltarina los obstáculos. Y el fin de la obra. Torre derribada. Peones que difuminan el hartazgo, capturados. Y en punto de las doce. La calabaza se convierte en dulce o auto. Y yo prefiero el dulce que a la lámina. Con recetas de cocina de cuando mi madre. Y suenan las doce campanadas del reloj. Medida del tiempo. Has muerto en el insomnio, camarada. Cenicienta triste. Cada tiempo tiene sus mejores momentos. Y del ayer. Mañana sigue Cenicienta barajando las cartas del destino. Y moja sus pies en el delirio. La noche, antes de que den las doce. Es un alivio. Constatar el amor por las palabras. Que se vuelcan sobre instantes.

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