Ayer tuve la fortuna de platicar mucho con Delia y Jaime, dos personas muy conocidas en el medio cultural, principalmente, y por todo el tipo de actividades que realizan (escriben, promueven la cultura, son activistas y guerreros de la promoción a la lectura, Jaime es delegado municipal, Delia tiene un sazón que todo lo que cocina le sale delicioso, y ambos mucho mas). De buen corazón y buenos anfitriones ambos. Como tenía tiempo que no habíamos platicado, entonces le dedicamos algo así como más de dos horas, aderezada la charla con café y suculento desayuno. Como los temas son comunes, fue un disfrute intercalar nuestras intervenciones, que en general giraron en torno del coronavirus y la literatura. Y como salió el nombre de Roberto Fernández Retamar, poeta cubano, les leí un poema de él. Mi aprecio y cariño para ambos.
De cartas
Me maravillo al leer tu carta. Tengo la manía de decirlo cuando me gusta el texto desde el punto de vista del taller. Tu carta está doblemente bien, por su forma y contenido. Te agradezco de antemano la confianza de abrir tu corazón hacia este que soy, un desconocido, con el que sin embargo coincides. Te comprendo y te abrazo en la situación por la que atraviesas.
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