La madrugada

Absorto desde mi ventana mira la madrugada. Silencio. Son las tres de la mañana. No miro nada porque está oscuro. Miro lo oscuro de la madrugada. No son las tres. Acaba de amanecer. Y me acordé de lo que soñé en punto de las tres.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De cartas

Rigo Tovar y Chico Ché

¿Por qué así, señor periodista?